domingo, 24 de mayo de 2015

Encontrar trabajo en Cádiz…apúntalo en la lista de los reyes magos


Soy licenciada en Traducción con dos idiomas. Tuve que dejar mi trabajo en Madrid y trasladarme a Cádiz a vivir con mi familia. Mi experiencia laboral durante unos cinco años había sido como secretaria de dirección con idiomas en grandes empresas de la capital.

Pensé que tenía un buen perfil para encontrar trabajo, aunque Cádiz sea conocida por la capital europea del paro (ilusa!).

Comencé por diseñar una “estrategia” de búsqueda de empleo. ¿quién puede necesitar un perfil de secretaria de dirección o de idiomas?¿ Empresas exportadoras o grandes empresas? ¿la base naval americana? ¿hoteles?

Me hice una lista de las empresas y les envié mi cv, sin suerte.

Aparte de todo esto, visitas diarias a infojobs, infoempleo y similares…

Mi primera entrevista fue con una empresa exportadora de fertilizantes en Rota, en una nave industrial en medio de la nada: trabajo de 9 a 19h de lunes a viernes, contrato de becaria y 650€ de sueldo. Sólo en gasolina se me iban 200€ al mes… eso sí, al cabo de un año, si funcionaba bien, podrían subirme el sueldo a 900€, pero no me lo garantizaban. Casi me pongo a llorar…

Meses después hice una entrevista en un hospital privado para traductora de pacientes. No me seleccionaron para el puesto, pero me ofrecieron otro de recepcionista: 4h/día de 16 a 20h por 600€/mes. Obviamente, dije que sí.

Trabajo en España (por cuatro duros consigues un licenciado con idiomas)

Empiezo a contar desde hoy mi experiencia como trabajadora en España. Por razones personales no puedo exiliarme, prácticamente única salida hoy en día en este país si no quieres acabar, por ejemplo, en la situación en la que yo me encuentro o peor aún, sin opciones de encontrar trabajo.

Mi relato es la historia de la búsqueda de cómo poner fin a una situación de abuso laboral, irregularidades de todo tipo en el contrato, salario y condiciones laborales…

Espero que este blog pueda ser un lugar de encuentro para aquellos que no nos conformamos con ser explotados, pese a que debamos considerarnos  “afortunados” por tener trabajo en este país (aunque sea en malas condiciones).